miércoles, 26 de agosto de 2026

Los bares de rock en agonía

 

*Aviso. En el siguiente texto hablo específicamente de bares de rock, aunque es cierto que las dinámicas de muchos negocios son similares en cuanto al servicio al cliente.

Los bares son puntos de encuentro tradiciones en muchas culturas, para muchos se han convertido en recintos sagrados para compartir con amigos o fraternizar con desconocidos, son lugares que se visitan por su ambiente, que se vuelve representativo y especial. ¿Pero qué pasa cuando estos sitios van perdiendo el encanto?

Decir que un bar pierde el encanto es curioso, porque existe en mucha gente la teoría que afirma: ´´el ambiente lo hace uno, no el lugar´´, seguro puede ser cierto, pero en muchas ocasiones se requiere un espacio que tenga encanto, que valga la pena el cambio de ambiente, ya sea salir de la casa o del trabajo, por eso estos lugares no pueden perder la magia.

Un bar pierde la gracia cuando en su contenido musical no hay sorpresa, es decir, lo que suena es tan trivial que no genera emoción en el visitante, por ejemplo, esos establecimientos donde dejan una berraca lista de reproducción, pueden sonar el mismo artista tres veces en una hora, o peor, que suenen canciones seguidas y que el encargado del computador ni se dé por enterado.

Posiblemente la gente se acostumbró a oír música de mierda, por ese motivo nadie pide una canción, prácticamente escuchan lo que les tiran, sin cuestionarse, como lo dije antes, el dj o la persona encargada de poner la música debe tener un mínimo de conocimiento y criterio para hacer sonar una canción que haga mojar cuco a la clientela, que genere de verdad emoción, donde la gente se pare de la silla y grite con exaltación: ¡Qué chimba de canción! Eso no se puede perder.

Poner la música que solicita el visitante, esto es fundamental, escuchar una canción del agrado personal es grandioso cuando se está en un bar, sobre todo si es una canción que no es tan popular, emociona y es satisfactorio.

También los bares donde no hay variedad de bebidas, el cliente se ve obligado a tomar lo que hay, creo que es falta de amor del encargado no tener cierta diversidad, si van a tener un lugar de esparcimiento y venta de cervezas o licor, lo mínimo es que se pueda pedir varias marcas, sin ser del otro mundo.

Un negocio bien cuidado, también es garantía para recibir clientes, aunque reitero, no importa que no tengan las mejores sillas o las pantallas más grandes, siempre y cuando la música sea bien utilizada. Aquí me llega el recuerdo de un bar que existía en mi barrio hace 20 años, era ‘’El Roto’’, un lugar pequeño enfocado al rock, era sencillo, sin pantallas, ni luces llamativas, pero ofrecían rock y cerveza, no se necesita más. En muchos sitios hay una canción que se vuelve casi un himno del lugar, y en el Roto generalmente sonaba ‘Karma Police’ de Radiohead.

En años recientes, los bares de rock se han ido perdiendo, llegan nuevos montajes con tendencias musicales distintas, más comerciales y actuales, dejando de lado el sonido que nos gusta a los más vieja escuela, así que por épocas opté por quedarme en casa y volver la sala en un bar improvisado, eso sí, con la música que se me diera la gana escuchar, acompañado por alguna cerveza.

La tradición de la cantina para rockeros no se puede desvanecer, ese lugar de encuentro para fanáticos de este género debe prevalecer, lamentablemente las juventudes están en otros caminos de entretenimientos sonoros, por eso se han vuelto tan limitados estos espacios, pero siempre que se pueda y veamos un bar disponible, es bueno apoyarlo, para que no terminen de caducar y no queden en el olvido.